Pintura original acrílico sobre lienzo Jose Manuel Peñalver

Oh, Marlene

Hay muchas maneras de enfrentarse a la creación de una obra, quizá tantas como pintores. Creo que puede ser interesante que os cuente mi experiencia por si os puede ayudar.

Para mí lo que hace al pintor por encima de la técnica es su manera de mirar, que sepa conectar con el lenguaje de la pintura. La vida me ha dado la posibilidad a través de mis talleres, de trabajar con muchas personas en este campo y ver como evolucionan.

Al principio cuando no se tiene mucha experiencia, lo mas normal es intentar representar lo que se ve con la máxima fidelidad posible, y valorar la pintura como una especie de representación de lo que tienes delante.


Hay un periodo de adaptación que puede ser mas o menos largo hasta que nos damos cuenta de que la pintura en si misma es la que tiene que expresar. Empiezas a notar cosas como que lo importante en el arte no es lo que pintas, si no como lo pintas.

Por ejemplo, con un bodegón de manzanas puedes estar hablando de la belleza de cierto silencio intimista ( el valor verdadero de las obras suele residir en cuestiones sutiles y a veces difíciles de expresar con palabras) , y puedes estar diciendo lo mismo que con un paisaje, un retrato o cualquier otro motivo que se te ocurra. El motivo en muchos casos es lo de menos.

PINTAR MUCHO Y MIRAR POCO

Lo normal cuando se empieza es que se pinte mucho y se mire poco, cuando se va avanzando se va escuchando más el cuadro, vas recibiendo lo que te muestra la pintura, y eso es muy interesante porque te da más poder sobre ella y puedes cambiar el proceso.

La pintura muchas veces tiene un comportamiento infinitesimal, cualquier mínima variación se carga el efecto o la sensación que te gustaba, le coges respeto y te vas dando cuenta de sus posibilidades y su profundidad. Esa es tal vez una de las primeras señales de aprendizaje.

Mirar, mirar y observar. Volver a mirar….

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