Este miércoles pasado han venido por fin las acuarelas que encargué, Windsor and Newton y ha sido una experiencia intensa volver a esta técnica después de casi 12 años. He vuelto a sintonizar con el agua y la manera de hacer tan distinta al acrílico. Las primeras pruebas han sido grabadas para el curso virtual.    En un principio ha sido un poco díficil cambiar el registro o la manera de hacer. Luego he podido de nuevo disfrutar, conectar con la técnica, dejar que el agua extienda el color, vivir la mancha.

Elegí un papel de grano grueso de la marca Canson, e hice varias pruebas en la misma hoja para volver a practicar distintas maneras de hacer, volver a retomar la sal, el pintar en cualquier parte, la brillantez de secado, el algodón con alcohol, el plástico, el papel secante y otras maneras de extraer la expresión de esta técnica.

Otra de las cosas que me interesa bastante de la acuarela es su necesidad de confiar en la pintura en el sentido de que es el propio material el que tiene un poco que hacer el efecto. Te hace necesario escuchar.  A nivel de enseñanza esto es muy bueno. Bajo mi punto de vista para ser buen pintor hay que ser primero un buen observador. Establecer el diálogo con la obra. Esto creo que lo posibilita esta técnica por encima de otras al obligarte en cierto sentido a escuchar y “leer” la expresión.

Vuelvo a revisar esos autores que me emocionan como Turner, Fortuny  o las acuarelas al borde del abstracto de Paul Klee  del que aquí os subo un enlace.

http://mundoarabe.org/Klee_Macke_Moilliet_tunez.html

https://elpais.com/cultura/2017/10/24/actualidad/1508864062_714695.html

Leo sobre acuarela contemporánea .  Descubro nuevos acuarelistas que dominan esta disciplina como pez en el agua.

Aún noto que me falta la espátula. Hay un gesto del agua que se me hace demasiado húmedo, que necesita sujeción, composición. Quizá sea acostumbrarse o añadir algún elemento con la que pueda personalizar la pintura.  No he probado todavía nuevos pinceles. Ni la acuarela líquida ni en crema. Estoy ilusionado porque quizá sea una manera de soltar por fin mil ideas que llevo en la cabeza. 

No puedo dejar de considerar la acuarela como una técnica que posibilita el apunte que te hace pintar en cualquier lado. Algo ligero e inmediato, que te quita de entrada el miedo a tener que emprender un trabajo elaborado. Una técnica penetrante, un amor de verano.