Por el taller circula una leyenda sobre una niña de tres años que ganó un concurso internacional de pintura. La noticia fue tan insólita que salió en muchos medios y acosaron con críticas al pobre arte contemporáneo.
El cuadro era enorme y en una tela muy buena, blanca y bien imprimada, de bastidor ancho. El grano de la tela se sentía también crudo, algo existencialista, pero se notaba a ojos vista que era buena material. Parecía como si el cuadro supiera con contundencia la expresión que contenía. . Los bordes eran de madera clara con los cantos lijados. En fin ,bonita por si misma. “Museable”.  Es como pasar a formato arte un presentimiento. Consciente de poner una idea plástica en formato arte.  Por la esquina inferior izquierda aparecían dibujos de niño, en trazos espontáneos y colores brillantes.
Gran parte del cuadro estaba vacío. Parecía como un silencio pacífico, intervenido con un trazo delicado y alegre de niña.
El padre compró el lienzo. colocó a la niña delante y cuando vio la pinta que tenía el cuadro puso a la niña a hacer otra cosa.
Pensó : El objeto es así tan bonito que me gana un concurso!