CUADRADO NEGRO SOBRE FONDO BLANCO

Una de las obras mas controvertidas que más he defendido en mi larga historia como viejo maestro de pintura es el cuadrado negro sobre fondo blanco de Kazimir Malevich. Tanto es así que en mis clases la saco a relucir en cuanto tengo ocasión. Me parece una gran referencia para saber si tu sensibilidad está preparada para recibir la enseñanza de una de las partes  mas sutiles del lenguaje artístico.

El cuadrado negro sobre fondo blanco es la culminación de una de las exploraciones mas fascinantes que para mí tiene el mundo del arte y tal vez también el cuadro mas representativo del movimiento suprematista. El más trascendente, más austero, más lleno y más vacío al mismo tiempo. No en vano tiene cierto planteamiento de icono ruso. Un crítico de arte avispado e inspirado lo definió con bastante acierto diciendo que era como estar delante “del rostro del tiempo”

Características del Suprematismo

Después de corregir durante muchos años la composición y el peso del color de cada una de las obras de  alumnos, al final del día me quedaba mirando a la copia que hice hace bastante tiempo  y que tengo aún guardada en el taller. Tiene las mismas medidas que el original aunque no la misma huella del pincel y eso es importante. Pero es lo más cercano que tengo a la visión del cuadro auténtico.  Me sirve para descontaminarme visualmente, eliminar el ruido y volver al centro.  La composición mas perfecta que es posible plasmar en un lienzo. Es también la manera mas eficiente de rellenar un espacio con un color negro que es en si mismo la ausencia de todo color. Este cuadro es el principio y el fin. El regreso a la esencia.

BUSCANDO EL ABSOLUTO

Fue cuadrado porque el formato natural de un cuadro es geométrico, no es redondo. El espacio redondo es más dulce, menos atemporal. El rectángulo ya tiene mas información superflua, puede ser largo o mas estrecho y eso tiene su expresión y complicaba la historia. No podía ser de otra manera que cuadrado porque era un dato mucho más esencial. Tiene unas medidas humanistas precisas cual partenón griego. Está muy medido el tamaño del cerco blanco que rodea al cuadrado central y hasta incluso sus proporciones fueron pensadas para ciertos defectos visuales que tiene el ojo a la manera de percibir. Más grande resultaría grandilocuente o mas pequeño no conseguiría ese aspecto tan místico y tan concreto. Solo podía ser ruso, porque el suprematismo en su esencia tiene ese sentimiento solemne, totalitario e inexorable que solo los rusos saben imprimir en sus piezas.

Con este cuadro el suprematismo llegó a su culmen y a la vez a un callejón sin salida. No se puede ser más esencial dentro de sus parámetros. De hecho el mismo pintor al darse cuenta de esto abandonó la exploración y cambió su estilo por así decirlo.

Os dejo un enlace a la wiki por si acaso queréis echarle un vistazo a los orígenes de este movimiento.

https://es.wikipedia.org/wiki/Suprematismo

Hay bastantes cuadros dentro de la obra de Malevich que me interesan mucho como este en la que la inclinación del cuadrado rojo con respecto al negro y la colocación de los elementos que me parece sublime. Produce un equilibrio tenso en la superficie, una especie de concentración inteligente.

QUEJAS

Me voy a quejar un poco que hace tiempo que no lo hago y me noto un poco resentido. Me ha costado mucho defender a través de mis clases estas ideas que ya se suponen históricas en la pobre y decorativa visión del arte que tenemos la mayoría de mis paisanos en esta Murcia profunda, alejada de cualquier planteamiento trascendente y contagiada por un sentido consumista efectista y “maniestream” del arte. Lo convierten en decoración propia de nuevos ricos (sin demasiado dinero), hijos de nuestro tiempo de cambios climáticos y perdida profunda de valores. Hace poco vi a unos pintores criticar a Picasso por la red. Verdaderamente triste. Más cuando lo hacen colegas de profesión.

“Eso lo puedo hacer yo” o “eso lo hace mi hijo pequeño” se han convertido en frases recurrentes que si uno es lo suficientemente local te pueden caer encima.  Hasta incluso hay por ahí vídeos poniendo en ridículo al arte como ese que se hizo famoso colgando un cuadro hecho por niños en la feria de arco y el cuadro coló porque era lo suficientemente abierto como para ser parte de un discurso sensible. Una pena esa apología de la ignorancia que tenemos los ciudadanos medios con respecto al arte. No saben los pobres que la elección del objeto sensible es lo que hace al artista. Flaco favor a esas criaturas que siempre se les quedará en la cabeza la experiencia de cuando salieron por la tele.

Todo el mundo opinamos y tenemos derecho a que nos guste o no nos guste algo, es verdad.

Creo que cada vez me va a tocar más defender obras malditas a nivel popular como el urinario de Duchamp que abrió una puerta tan importante a la expresión del lenguaje del arte contemporáneo al descontextualizar el objeto y hacer parte de su lenguaje el cómo y donde lo exhibías.

 

Sospecho que si hago uno de mis micro-talleres sobre el suprematismo en esta Murcia con estos calores, me puedo ver solo con mi reproducción defectuosa del cuadrado negro preguntándome sobre el vacío existencial. Mejor vuelvo a mi catedral anacrónica de siglos pasados y a mi gusto por la Bauhaus en su sentido de cuadros ordenados alegres y un tanto decorativos y dejo estos menesteres para titanes verdaderos de la pintura que sospecho que solo se pueden dar en un lugar y en un momento de la historia.

DULCE VENGANZA

Pero me vengaré como los cobardes, en el ámbito de mi enseñanza. Jua, jua , jua…! Si vas a venir a trabajar conmigo y lo niegas en tus primeras clases verás como de manera imperceptible entrarás en el grupo de los proscritos. Sentirás miradas penetrantes en la nuca. Notarás como ciertos compañeros te retirarán el saludo y encontrarás tu obra de almanaque decorativo que dejaste la sesión anterior, manchada o agujereada.

No digo que me caigan mal la gente que no le guste o que no entienda estos aspectos del arte. No es eso.

Pero en el mas profundo rincón del taller, en la habitación de dentro,  justo detrás donde la gente guarda los trapos y los maletines de pintura, envueltos en bolsas de plástico negras, están los cadáveres apilados de alumnos con los pinceles en las manos agarrotadas por el rigor mortis. Esos mismos que en su día negaron de alguna manera el “Black Square”

En fin, que comentéis lo que queráis y que si os gusta este blog con estas entradas a veces un poco acido-crepusculares y mi visión sobre el arte os podéis suscribir dejando vuestro correo en la ventanita de la izquierda.